Ciudad del Vaticano, 17 sep 08.- «Lourdes es verdaderamente un lugar de luz, de oración, de esperanza y de conversión. En esta escuela de caridad y de servicio a los hermanos, la Madre de Dios, que nos guía, nos invita con su sonrisa a seguir adelante con gran confianza, con la certeza de que Dios es bueno. Dios es Amor». El Papa ha dedicado su audiencia general de hoy a su peregrinación a Francia, en el 150 aniversario de las Apariciones de la Inmaculada. «Una sana laicidad no significa prescindir de la dimensión espiritual sino reconocer que ésta es garante de la libertad y de la autonomía terrena», reitera Benedicto XVI, recordando que «la búsqueda de Dios es la vía maestra y el fundamento de toda verdadera cultura».Como es tradicional, en su primera audiencia general a su regreso de un viaje apostólico, el Santo Padre ha dedicado su encuentro de esta semana con los fieles de todo el mundo a su peregrinación a Francia. Benedicto XVI ha expresado su profunda gratitud al Señor por el feliz desarrollo de este viaje y ha deseado que «el Jubileo de las apariciones de Lourdes, que estamos celebrando, fortalezca nuestros lazos espirituales con la Madre Inmaculada y nuestra entrega confiada a Cristo su Hijo». Reiterando asimismo su agradecimiento a las autoridades eclesiales y políticas francesas que le invitaron y le acogieron tan bien, el Papa ha evocado cado la primera etapa de su viaje.
París, donde tuvo la oportunidad de reiterar la justa distinción entre los ámbitos político y religioso ante las más altas autoridades del estado y de invitar a los representantes del mundo de la cultura a reflexionar sobre las raíces cristianas de Europa. Luego refiriéndose a Lourdes, el Papa ha exhortado a sumarse a su «gratitud al Señor, porque María, apareciéndose a Bernardette, ha ofrecido al mundo un lugar privilegiado para encontrar el amor divino que sana y salva».
«En Lourdes, la Virgen Santa invita a todos a considerar la tierra como lugar de nuestra peregrinación hacia la patria definitiva, que es el Cielo», ha hecho hincapié Benedicto XVI, añadiendo luego que «en realidad todos somos peregrinos y necesitamos a la Madre de Dios que nos guía. En Lourdes, con su sonrisa, Ella nos invita a seguir adelante con gran confianza, con la certeza de que Dios es bueno. Dios es amor».
Fuente: Radio Vaticano
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