Ciudad del Vaticano, 15 sep 08.- Al despedirse de Francia rumbo a Italia, donde ya ha llegado, y tras saludar y dar gracias a todos los que han hecho posible este viaje apostólico, Benedicto XVI ha recordado las etapas de este peregrinaje como un díptico. La primera tabla, ha evocado el Papa, ha sido París donde “he alentado a que perseveren con valentía viviendo las enseñanzas de Cristo y su Iglesia”.La segunda tabla de este díptico ha sido Lourdes, calificada por el Pontífice como “una luz en la oscuridad de nuestro ir a tientas hacia Dios”. “Ante la gruta de Massabielle –ha proseguido explicando Benedicto XVI- he rezado por la Iglesia, he orado por Francia y el mundo, he seguido las cuatro etapas del camino del Jubileo y también he rezado con y por los enfermos. Dios no los olvida y tampoco la Iglesia”.
“Que en Francia reine la armonía y el progreso humano, y que su Iglesia sea levadura en la masa para indicar con sabiduría y sin temor, de acuerdo a la misión que le compete, quién es Dios”, ha finalizado el Papa expresando su deseo de regresar a esta tierra.
Fuente: Radio Vaticano
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